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Lugo

Historia

Símbolo del imperio romano

La ciudad fue fundada entre los años 26 y 12 adC por Paulo Fabio Máximo, legado de César Augusto, en cuyo honor la bautizó como Lucus Augusti. En esta época Lugo era junto con Braga y Astorga una de las ciudades más importantes del noroeste de la Península Ibérica (Gallaecia). Por este origen romano se conservan multitud de piezas, yacimientos romanos y mosaicos que aún en la actualidad siguen apareciendo, sobre todo cuando se llevan a cabo obras en el casco antiguo.

Para el visitante, que se acerca a tierras de Lugo, son múltiples las ofertas que se le brindan a la hora de ocupar su tiempo de ocio. Las propias características, funcionales e históricas, de la ciudad se proyectan en el tejido urbano, recogiendo las transformaciones de la historia. Así, el centro de la propia ciudad, delimitado por la muralla, posee la huella imborrable de los romanos. Pero aparte de la visita al conjunto histórico existen múltiples posibilidades para vivir y observar de cerca la historia y los parajes naturales.

La muralla romana

Arcos de la Mosquera

Lugo cuenta con una muralla romana construida a finales del siglo III y principios del IV, comienzo del bajo imperio romano. La muralla, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, se conserva íntegra —caso único en todo el mundo— y rodea el centro de la ciudad, la catedral, el museo provincial, el ayuntamiento y otros edificios de interés.

Una de las características más destacadas de la Muralla romana de Lugo es que se encuentra completa en todo su perímetro y que su paseo de ronda (adarve), es íntegramente de uso público. Dando un paseo por el adarve se pueden contemplar vistas de toda la ciudad así como del valle del rio Miño y se puede observar el transcurrir de la vida diaria de los lucenses.

La catedral

La Catedral, de planta románica y con valiosos elementos barrocos, es otra joya arquitectónica de la ciudad. La impresionante capilla de la Virgen de los Ojos Grandes, el hermoso coro renacentista, el retablo de Cornelius de Holanda y un original tímpano en la puerta norte son algunos de los detalles más significativos del templo.

En frente de la Catedral se encuentra el Palacio Episcopal, del siglo XVIII. Ambos edificios conforman la Plaza de Santa María, una de las más hermosas de la ciudad.

Fachada principal de la catedral La catedral desde la plaza de Santa María

Casa del Ayuntamiento

Pazo del Ayuntamiento

Presidiendo la Plaza Mayor se encuentra la Casa del Ayuntamiento, que comparte espacio con el Círculo de las Artes, el Colegio de los Franciscanos y múltiples cafeterías en cuyas terrazas, al abrigo de los soportales, disfrutan los lucenses de su ocio. Todo ello rodea un coqueto jardín en cuyo centro se alza el palco de la orquesta.

La fachada del ayuntamiento, de principios del siglo XVIII, obra de Ferro Caveiro, destaca por ser un ejemplo arquetípico del barroco gallego, con su decoración pétrea a base de placas, orejeras, gotas y volutas. La torre del reloj es posterior y, según algunos expertos, rompe la armonía de la construcción.

Gastronomía y fiestas

Pulpo á feira

Famosa por sus tabernas de las calles Rúa Nova (conocida como Rúa dos Viños) y Praza do Campo, Lugo tiene una rica gastronomía. Entre sus platos típicos están el pulpo á feira, el caldo gallego, la empanada, las truchas y en carnaval es típico el cocido.

El patrón de Lugo es San Froilán (5 de octubre), que reúne a multitud de visitantes de toda Galicia y otras partes de España. Desde tiempos remotos durante los días que van del 4 al 12 de octubre, aproximadamente, se celebran una serie de actos festivos cuyas jornadas principales son la del patrón y el domingo siguiente, llamado Domingo das Mozas.